Juventud
Calendario mensual con un versículo por mes y una reflexión sobre las bellezas de la naturaleza que nos rodea.
Este libro contiene una serie de discursos dirigidos a estudiantes y jóvenes. Basándose en relatos de la Biblia, el autor hace resaltar algunas verdades fundamentales que tocan la consciencia del que todavía no ha aceptado a Cristo como su Salvador personal, y que anima a servir al Señor en pureza y fidelidad.
Nací en un faro durante una noche particularmente tempestuosa. Gigantescas olas venían a estrellarse ruidosamente contra nuestra morada. De no haber sido firmemente asentado sobre la roca, el faro y cuanto contenía hubiera sido barrido en el océano.a partir de 10 años
Tom, que tiene una discapacidad, vive en una lúgubre habitación. Al leer la Biblia, llega a creer en Jesús. Le encantaría compartir el Evangelio con los demás. Pero, ¿cómo puede llegar a otras personas? Entonces se le ocurre una idea genial...
Este relato verídico es la historia siempre nueva de un alma que se dejó ganar por el infinito amor del Salvador. Para comprenderla mejor, hemos pensado que sería bueno explicar un poco lo que son las «castas». Muchos años antes de la era cristiana, el pueblo hindú estaba dividido en cuatro sociedades: los sacerdotes, los jefes (magistrados y soldados), los agricultores y los vencidos. Las dos primeras «clases» dominaban las otras dos; la tercera gozaba de un monopolio que le aseguraba una buena posición. En cuanto a la cuarta, vivía completamente sometida. Estas divisiones comenzaron a causa de las diferencias de origen y por conquistas que obligaron a vencedores y vencidos a vivir juntos. Con el correr de los siglos, se subdividieron en fracciones muy pequeñas llamadas desde entonces «castas».A partir de 12 años
–Mamá, para dentro de ocho días la escuela ha organizado una excursión. ¿Me permites que vaya yo también? –le gritó Víctor, de doce años, a su madre, antes de llegar a su hogar, una casita rodeada de vides. La madre vino a su encuentro, le acarició la cabeza llena de rulos y le contestó lentamente: –No sé, Víctor, ¿cuánto cuesta?a partir de 9-10 años